Reiniciar una y otra vez.
- cecilia lahitte
- 2 dic 2025
- 1 Min. de lectura
Desde que comencé en la práctica, en mi vida, cada inicio fue una oportunidad de renacer. Al principio, la motivación era una fuerza imparable, un compromiso sin fisuras, practicando sin falta, con esfuerzo y dedicación. La vida parecía alinearse con esa voluntad, y el crecimiento era continuo, aunque lento, pero siempre presente.
Con el tiempo, esa intensidad fue mutando. La práctica dejó de ser solo un acto externo y se convirtió en un reflejo de mi vida misma. No se fue ni la dejé; simplemente, otros caminos se abrieron. Era lo que podía ofrecer en ese momento, y eso era lo que la práctica podía ser. Hacer una pausa, volver a empezar, sin el mismo ímpetu de antes pero siempre con el mismo compromiso.
La vida me enseñó que empezar de nuevo no significa volver al mismo lugar, sino transformarse en el proceso. La resiliencia, esa capacidad de levantarse tras la caída, muchas veces con heridas abiertas y en medio de batallas duras, es lo que define ese camino. Renovarse, adaptarse, cambiar de piel y volver a brillar, incluso desde la oscuridad.
La práctica en mi vida ahora es eso: una constante reinvención. En mi práctica, esas nuevas formas emergen en momentos, coexistiendo con lo que siempre he mantenido firme: mi práctica de Ashtanga, que tanto amo.
Y en vos, ¿qué significa empezar una y otra vez? ¿Aparecen dudas o conflictos? ¿Logras aceptar el proceso de volver a empezar?





Comentarios